¿Cómo elegir un colchón?

¿Cómo elegir un colchón?

En A Lolós sabemos que no es fácil escoger el colchón más adecuado ya que existen muchos factores que deben tenerse en cuenta a la hora de la compra. Es importante recordar que no se trata solo de dormir, sino de hacerlo correctamente para conseguir una recuperación total. Nuestro objetivo es brindarte el colchón que mejor se adapte a ti y que te proporcione un descanso de calidad.

¿Qué factores debemos tener en cuenta?

Antes de nada, deberemos fijarnos en nuestro peso, altura, si dormimos solos o acompañados, la firmeza deseada, los materiales sobre los que dormimos ahora, nuestra postura al dormir, la frecuencia de uso del colchón a adquirir, si sufrimos alguna dolencia específica, nuestra edad, fisionomía (tales como la elasticidad ósea o la sensibilidad de la piel) e incluso nuestra forma de vida… ya que todo influye.

En cuanto a las necesidades personales concretas que influyen negativamente en nuestro descanso diario, predominan tres: Si sufres problemas de circulación se aconseja utilizar un colchón flexible y más resiliente que se adapte mejor a tu cuerpo. En cambio, si tu problema nocturno son las alergias, debes decantarte por la adquisición de un colchón antibacteriano y antiácaros. Si gozas de buena salud pero sufres de insomnio por ser muy caluroso, deberías hacerte con un colchón fresco de muelles o viscoelástico perforado.

¿Qué tipo de colchón me conviene?

Por norma general, un colchón saludable para la mayoría debe ser tan blando como para que sea cómodo para la persona, pero que no lo sea tanto como para que el cuerpo se hunda. Un colchón que resulta demasiado blando crea una sensación de calor mucho mayor y dificulta el correcto descanso del durmiente. Por otro lado, tampoco llega a sujetar correctamente la columna, lo que no repercute de forma positiva en nuestra espalda.

Si el colchón es demasiado firme ejercerá mucha presión en los puntos de apoyo. Por el contrario, si resulta ser muy mullido, esos puntos no serán soportados apropiadamente, por lo que no se mantendrá una adecuada alineación. Además, podría envolver demasiado a la persona, limitando su movimiento, lo que puede provocar acumulación de líquidos en procesos de artritis o artrosis, haciendo que se exacerbe la sintomatología.

Los modelos más comercializados son los colchones de muelles y los de espuma, pero no son los únicos. Los colchones de muelles ofrecen diferentes grados de firmeza y adaptabilidad gracias a la reciente incorporación de sucesivas capas de acolchado, y los hay de varios tipos: bicónicos (con un diseño en forma de cono doble unidos entre sí mediante hilo de acero), de hilo continuo (distribuido en forma de zigzag) y de muelle ensacado (que consiste en un sistema de muelles independientes alineados entre sí para que se adapten a la zona en la que reciben la presión sin tirar del resto de muelles, recubiertos con una tela que evita el roceentre ellos). La calidad y precio del colchón dependen de la cantidad y distribución de los muelles, y también debido a las capas de tejido del colchón.

En lo que respecta a las superficies de espuma, existen dos posibilidades: los colchones de espumación de alta resiliencia o “espumación HR” de gran capacidad para recuperar su estado original tras haber sido sometido a presión y los colchones viscoelásticos, material inventado por la NASA a finales de los 70 y que ofrece una gran adaptabilidad. Cabe destacar que este material añade un confort extra pero genera una sensación de calor mayor al no ser tan transpirable.

El mercado actual de colchones ofrece muchas más posibilidades y también se han creado capas de látex naturales y sintéticas, consiguiendo un material flexible y elástico que aporta una firmeza media y se adapta estupendamente a nuestro contorno y movimientos.

Si lo que buscamos es una solución ecológica, el colchón de lana es la opción más cálida y resistente, aunque se hace necesario moldearlo cada poco tiempo.

En cambio, si queremos guiarnos por la opción más económica o simplemente lo necesitamos para una situación puntual, existen varias posibilidades, tales como los futones (colchón muy fino y manejable usado en mayormente en Occidente) y los colchones hinchables.

Pero no son los únicos tipos de colchón; debido a la revolución durante los últimos años, actualmente hay disponibles combinaciones infinitas de tecnologías y materiales que buscan unir firmeza y confortabilidad en un mismo colchón. Por lo tanto, resulta de vital importancia seleccionar el más adecuado a tus necesidades.

No debemos olvidar que la vida útil de un colchón está limitada a un máximo de 10 años y que transcurrido ese tiempo el colchón pierde sus características iniciales de firmeza e higiene. Quizá ya sea hora de cambiar tu viejo colchón. Te lo mereces.